Se las presento, aquellas azules se llaman Midazolam y la blanca tiene como nombre Brotizolam, ambas benzodiacepinas que, por los últimos 2 años, me han ayudado a poder dormir en las noches.
Independiente de los malos momentos que me han hecho pasar (de vez en cuando), debo agradecerles, porque creo que sin ellas ya sería un psicótico por la privación de sueño reparador.
Ironía, ¿no? Pensar que cuando era pequeño podía conciliar el sueño donde quisiera cuando quisiera, y ahora no puedo concebir la idea de dormir sin la ayuda de estas pequeñas cosas.
Pero bueno, ese no es el punto. Quiero que esto sea una despedida a mis ayudantes químicos. Largo tiempo ha pasado desde que comencé a utilizarlos, creo que es la hora de abandonarlos y poder sumirme en los brazos de Morfeo por cuenta propia.
Mañana sabré, a las 22:00, una vez que esté en el instituto del sueño. Después de años de espera, sabré el por qué de mis pesares nocturnos, de mi incapacidad para conciliar el sueño por mí mismo. Al fin podré dejar gradualmente aquellos químicos para conciliar el sueño y, si es que posible soñar en un futuro, volver a los hechos de mi infancia: dormir cuando se me de la gana.
Por ahora, no es un Adiós, sino un Nos vemos al otro lado. Estúpido, ¿cierto? Pero creo que cada uno le da la preponderancia correspondiente a sus problemas cotidianos. Para mí, este ha sido uno que me ha acompañado más de lo que cualquier persona podría desear y tener la noción de que, finalmente, podría desaparecer, es esperanzador, pero también, desconcertante. Creo que tendré que re-aprender a dormir. Últimamente he re-aprendido muchas cosas, así que creo que esto no será un problema, sino más bien un obstáculo de tantos que he sorteado y aquellos que sortearé a futuro.
En mis palabras: I'll see you on the far side.

No hay comentarios:
Publicar un comentario