lunes, 20 de febrero de 2012

El Golpe de la Realidad

Nunca creí que un carné te identificara como menor/adulto, siempre consideré que era algo netamente mental, y aún sigo creyendo que es así.

Hay jóvenes que a sus 15 años tienen una mentalidad de una persona de 30, y viceversa.

Hay ciertos factores que influyen, como el ambiente, la crianza, etc., pero el más potente, y el que es capaz de realizar una catarsis realmente profunda es la verdad.

Tal vez, viví 21 años en un mundo de pseudo-fantasía, donde las cosas no estaban tan mal como yo creía que estaban, donde aún la esperanza, la confianza en la gente, el prospecto de un futuro aún se veían en la distancia, pero ya no más.

Las paredes de una casa son delgadas, y al mejor estilo Solid Snake, no pude evitar caer en la tentación de espiar una conversación telefónica de mi madre, donde todo se aclaró. En simples palabras, estamos con la mierda hasta los ojos, con la plata casi suficiente para subsistir, ni siquiera vivir. Con problemas en todos lados, deudas por acá y deudas por allá. Increíble como un tema monetario puede crear tal impacto en un "hogar". Es casi "shockeante" saber que el superávit de la casa es 0, donde todo alcanza justo para todo. Para esto, agreguémosle la negativa sobre mi futuro estudiantil. Tantos meses creyendo en la premisa de mi madre de "yo sé cómo se puede arreglar esto", para darme cuenta al final de que; lo que yo temía en un principio era la realidad, que no hay ninguna carta bajo la manga, ningún as, nada.

¿Qué es lo que espera de mí? ¿Que simplemente le tome un gusto a una carrera que ya definí como "no mía" y la acepte? ¿Que debo ser parte de la sociedad laboral de este mundo carente de sustancia? Sé que nadie elige el lugar donde nacer y con quienes nacer, pero sí es capaz de tomar la decisión de terminarlo cuando se le dé la gana.

En fin, mi decisión de hace años de no confiar en la gente continúa siendo la correcta. No esperes nada de nadie, no confíes nada a nadie, no tengas fe en la humanidad, porque no cambiará, han sido las correctas. Desde hace ya un par de años que decidí no apegarme demasiado a las personas, siempre interponer un tipo de coraza ante cualquier situación social que involucre seres humanos. ¿Sentimientos? Guárdalos, ¿por qué? Porque eventualmente se terminan disolviendo como la neblina mientras el día progresa.

Llegué al momento donde no quiero darle confianza a nadie, y si lo hago, como en este medio, de manera indirecta, de manera que nadie se vea directamente afectado.

Se hicieron lindas amistades en el camino, pero todo camino tiene su final. ¿Cuándo el mío tendrá final? Cuando yo lo decida (al menos, quiero tener control sobre algo).

Este es un mundo donde nadie es valorado por sus capacidades ni por lo que es, no es valorado por sus valores (valga la redundancia), ni por su empeño... no, este mundo es valorado simplemente por el tamaño de la billetera. Preferiría ser un mercenario luchando por una causa que no es la mía antes que vivir en el mundo actual.

Todos tenemos los altos y bajos, llevo mucho tiempo en un bajo. Ciertas personas me dicen que tengo que aguantar, que llegará algo bueno, que alguna luz se verá en el camino. Ya me rendí a esa opción. No está dentro de mis escenarios plausibles.

Como dicen en los funerales religiosos: "Polvo al polvo, tierra a la tierra". Ni siquiera ese "favor" le haré a este mundo.

1 comentario:

Alvaro R Gutierrez dijo...

Me agradaría conocer alguien como tú, alguien con quien pueda compartir algunos escritos.