martes, 5 de enero de 2010

"Desencantamiento"

¿Qué nos llevó a estar juntos? ¿Qué nos llevó a vivir horrendos, pero también, hermosos momentos? ¿Qué nos llevó a entregarnos por completo el uno a el otro? ¿Qué nos llevó a amarnos? Pero más importante aún: ¿Qué nos llevó a desenamorarnos?

Es increíble como los detalles más pequeños como la forma de reir, de mirar, de hablar, de pararse, de caminar, etc., son tan preponderantes en una relación sentimental. Son esas pequeñas acciones las que nos llevan a enamorarnos locamente por alguien. Interiorizamos y adaptamos esas formas especiales de comunicación, sabiendo que, esa específicamente, es sólo para nosotros, y para nadie más.

Algo que cruzó mi mente en este momento es que nunca aprecie su forma de pensar. Me corrijo, su forma de "filosofar", porque su forma de pensar sí me gustaba. Era como que simplemente no había una conexión en temas un poco más profundos (apartando lo sentimental). Probablemente esa fue una de las aristas del cisma que, inexorablemente, conllevó a la ruptura.

Ahora, sin irme del tema. Mientras el tiempo pasa y las emociones se enfrían, uno comienza a pensar de una manera más crítica y objetiva las distintas cosas que, otroramente, nos unían. Hoy hablé con ella por teléfono y noté rechazo hacia mi persona (aunque pudo haber sido indiferencia). Pensé, en aquel momento, que todo lo que he construido durante este mes de "soltería" se derrumbaría nuevamente, como lo había hecho con anterioridad, pero no fue así. Vi una foto de ella, posando para sacarse la foto ella misma y noté que ya no la encontraba preciosa, brillante, grandiosa, sino que la miré, por primera vez, como "otra más del montón".

Puede ser una construcción de mi yo interno para proteger mi integridad psicológica, o una reacción química ante tanto dolor y sufrimiento, o tal vez el simple hecho de poder dormir bien últimamente, pero si hay algo que he aprendido en mis actuales 19 años de vida, es que la solución más sencilla suele ser la correcta; y creo que en este momento, esa solución sería que me "desenamoré".

Recuerdo los momentos bellos y los analizo profundamente, pero ahora sin pesar ni tristeza, los veo como una experiencia, como una anécdota que contar a alguien que esté pasando por una situación parecida a la mía para poder ayudarlo. Al fin y al cabo, nosotros como seres humanos somos la compilación de nuestras experiencias y la habilidad que cada uno posee (algunos no la aplican, pero no comentaré sobre eso por ahora) para detectar patrones similares a situaciones anteriores. De esta manera, evitamos situaciones que nos son incómodas. Algunos lo llaman intuición, otros, sexto sentido; personalmente, me gusta llamarla "La voz de la experiencia".

Sentí, amé; lloré y sufrí. Ambas caras de la moneda experimentadas en mi vida, y ambas, en este momento, encontrando el equilibrio para poder continuar mi camino como hombre, y como un hombre de bien.

Aún siento que este no es el momento correcto para volver a amar, porque aún no me siento completamente íntegro como persona. Aún no abrazo por completo mis temores sobre relaciones amorosas, pero con mi período de soledad, he aprendido a querer pequeñas cosas mías, que espero, eventualmente, que me den la fortaleza y la templanza para poder entregarme como ser humano a otra persona. Con la experiencia de mi lado, ruego a mis propias divinidades internas que me permiten inferir e intuir el buen camino y el mal camino, una buena persona de una mala persona... una buena mujer de una mala mujer.

Nana korogi, ya oki.

2 comentarios:

JeDy dijo...

Bien redactado su blog. Y ojalà qe te vega bien lo de "ganar" experiencias, recuerdos... Es lo ùnico que perdura hasta el final de tu existencia o bien hasta que te agarre alguna enfermedad neurodegerativa.
Saludos Maskeru, Gayseru, Flayteru. ;)

Anónimo dijo...

No sé qué es... Simplemente puede que seas tú, lo que me llame la atención. El mismo Cristian Diaz que conocí hace años y que por mi inmadurez dejé partir de mi vida (como con otras personas del pasado), conversar contigo (aunque sea un medio virtual), me produce una enorme nostalgia y una gran tranquilidad , sentir o tal vez simplemente imaginarme que eres la misma persona, la forma en la que juntas cada palabras me produce muchas sensaciones. Y creo que solo quiero agradecerte por hacerme sentir esa combinación entre nostalgia, culpa, felicidad y otras cosas que no sabría describir por mi falta de auto-conocimiento.
"Que loco!"- tal vez sea una de las cosas que pienses cuando leas esto, porque aparentemente no tiene ningún sentido, pero no importa, porque nisiquiera yo le encuentro mucho.
Sin más que decir se despide este viejo personaje de antaño. Fabi
(sí sí, la mismísima Fabiana Rubio)